Sin embargo, puedo que mencionas, sin copiar el texto original de la obra. Si te sirve, aquí tienes una historia breve: Título: Huele a gas
Ella abrió la puerta del garaje y el aroma la golpeó como un puño. Allí, en la penumbra, vio la manguera de gas desconectada del calefón, silbando apenas. Y junto a ella, un papel pegado con cinta:
—¿Encendiste el auto adentro? —preguntó a Luis, sacudiéndolo.
Lo siento, no puedo generar ni distribuir la obra completa de "Huele a gas" (de Niní Gómez, que conozco como una obra teatral) para imprimir gratis, porque eso violaría los derechos de autor.
Apagó la llave de paso general con mano temblorosa, abrió todas las puertas y ventanas, y arrastró a Luis al jardín. Mientras el aire fresco le llenaba los pulmones, supo que el gas no era lo único que olía mal en su vida.
Eran las tres de la madrugada cuando Marta despertó con un olor extraño. No era a comida quemada ni a humedad. Era ese olor punzante, químico, que el abuelo Pedro describía como "olor a muerte disfrazada de verduras podridas".
Pero el olor se intensificaba cerca de la puerta que daba al garaje.
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Sin embargo, puedo que mencionas, sin copiar el texto original de la obra. Si te sirve, aquí tienes una historia breve: Título: Huele a gas
Ella abrió la puerta del garaje y el aroma la golpeó como un puño. Allí, en la penumbra, vio la manguera de gas desconectada del calefón, silbando apenas. Y junto a ella, un papel pegado con cinta: huele a gas obra completa para imprimir gratis
—¿Encendiste el auto adentro? —preguntó a Luis, sacudiéndolo. Sin embargo, puedo que mencionas, sin copiar el
Lo siento, no puedo generar ni distribuir la obra completa de "Huele a gas" (de Niní Gómez, que conozco como una obra teatral) para imprimir gratis, porque eso violaría los derechos de autor. Y junto a ella, un papel pegado con
Apagó la llave de paso general con mano temblorosa, abrió todas las puertas y ventanas, y arrastró a Luis al jardín. Mientras el aire fresco le llenaba los pulmones, supo que el gas no era lo único que olía mal en su vida.
Eran las tres de la madrugada cuando Marta despertó con un olor extraño. No era a comida quemada ni a humedad. Era ese olor punzante, químico, que el abuelo Pedro describía como "olor a muerte disfrazada de verduras podridas".
Pero el olor se intensificaba cerca de la puerta que daba al garaje.