Cuando Peter Jackson anunció que adaptaría El Hobbit de J.R.R. Tolkien al cine, los fanáticos sabían que se enfrentaban a algo diferente a El Señor de los Anillos . Lo que comenzó como un cuento infantil encantador (y relativamente corto) se transformó en una épica trilogía de casi ocho horas. Y el cierre de esa trilogía, La Batalla de los Cinco Ejércitos , es quizás la entrega más divisiva y, paradójicamente, la más necesaria de la saga.
Es un espectáculo técnico impresionante. Ver a los enanos formando un muro de escudos (el "Círculo de Hierro"), a Legolas haciendo acrobacias físicamente imposibles (como subir piedras que se caen) y a Thranduil cortando orcos con una elegancia letal es puro cine de acción. La inclusión de los trasgos en "murciélagos gigantes" y la llegada de las Águas y Beorn (convertido en un oso colosal) elevan la fantasía a niveles casi mitológicos. El Hobbit- La batalla de los cinco ejercitos
La interpretación de como Thorin es el alma de la película. Verlo pasar de héroe valiente a tirano paranoico es desgarrador. En una de las mejores escenas de la saga, Thorin alucina, hundiéndose literalmente en un mar de oro mientras su conciencia (en la forma de Bilbo) intenta razonar con él. Cuando Peter Jackson anunció que adaptaría El Hobbit de J
Si ves la película como lo que es: una ópera de acción, un poema visual sobre la amistad y la locura, la disfrutarás. Y si no, al menos tendrás una excusa para volver a ver la escena de Thorin muriendo y sentir que algo dentro de ti se rompe. Y el cierre de esa trilogía, La Batalla